Armas Biológicas de Castro
19 de junerio de 2002
por Frank Calzon
Los críticos de la política hacia Cuba de la administración del presidente Bush, incluyendo al senador Christopher Dodd (demócrata por Connecticut), han arremetido en contra de John Bolton, subsecretario de Estado para el Control de Armas, por un discurso que emitiera el pasado 6 de mayo en el que advirtió que "Cuba tiene, como mínimo, un aparato montado para el estudio y desarrollo de guerra biológica ofensiva... [y] le ha suministrado biotecnología de doble utilización a otros países enemigos".
La opinión de Dodd sobre Bolton no mejoró para nada cuando recientemente el secretario de Estado, Colin Powell, no dejó que Bolton testificara ante el Senado sobre sus aseveraciones. En vez de enviar a Bolton, Powell mandó a Carl W. Ford, subsecretario de Estado para Asuntos de Inteligencia e Investigación.
La controversia sobre la capacidad bélica de La Habana nos recuerda los viejos debates sobre la capacidad y las intenciones de la antigua Unión Soviética. En su discurso ante la Fundación Heritage, Bolton no sólo habló del peligro que representa Cuba, sino también del peligro de otros países. Nadie en el Congreso le está exigiendo a la administración del presidente que muestre el "olor a pólvora" como prueba del peligro que se calcula Libia representa. Ni tampoco nadie duda de la credibilidad de la administración cuando se refiere a la capacidad similar de países como Corea del Norte y Siria, a quienes Bolton también mencionó en su discurso. La credibilidad de la administra-ción de Bush en materia de armas biológicas sólo se pone en tela de juicio cuando se refiere a la Cuba de Fidel Castro.
A los efectos públicos, el senador Dodd insiste en que el tema "es sumamente serio, y nosotros en el Senado de Estados Unidos controlaremos la tentación de jugar a la política con ello. En mi opinión, la administración de Bush debe hacer lo mismo". A pesar de las buenas intenciones, el hecho de que se realizara dicha audiencia es prueba fehaciente de que el debate sobre la política para Cuba de la administración de Bush sigue empantanado en la rancia contienda cultural que aún libran las élites políticas norteamericanas, para quienes el déspota comunista de Cuba es "diferente".
El senador Dodd indagó sobre si había data empírica para validar las acusaciones contra Cuba, y también sobre "si la visita del presidente Carter a Cuba había determinado el momento escogido para el discurso [de Bolton]". Dodd sugirió, incluso, que el testimonio de Ford mostraba que la administración de Bush estaba "minimizando" y "dando marcha atrás" con respecto a las declaraciones de Bolton.
El protocolo de conducta que debe seguir un testigo de la burocracia de gobierno ante una audiencia pública del Congreso obliga a que los funcionarios no reten o cuestionen la opinión de un personaje tan poderoso, elocuente y firme en sus convicciones como el senador Dodd. Inevitablemente, los funcionarios responden indirectamente, y se abstienen de dar respuestas abruptas e infranqueables. Cabe preguntarnos si Ford le restó importancia a las advertencias anteriores de John Bolton.
El testimonio de Ford comenzó por recordarles a los allí presentes que el 19 de marzo, semanas antes del discurso de Bolton, ya él (Ford) le había informado al comité que "Estados Unidos sostiene que Cuba posee, como mínimo, una capacidad limitada para el estudio y desarrollo de un programa de guerra biológica ofensiva", y que La Habana "le ha suministrado tecnología de doble utilización a países enemigos" que puede sostener el desarrollo de armas biológicas. "Esa evaluación, y nuestra preocupación al respecto, no han cambiado en el transcurso de los últimos dos meses y medio", añadió.
También mencionó que "los sofisticados métodos de Cuba a la hora de negar o desinformar" sobre este o aquel tema "dificultan enormemente" la labor de producir pruebas claras e irrefutables de que Cuba está involucrada en la investigación, producción, construcción y acumulación armamentista ilícita de armas biológicas. Dijo, además, que sus declaraciones ante un foro público semejante eran obligatoriamente limitadas, pero se ofreció para "discutir las pruebas que tenemos en una sesión a puertas cerradas, o someter un informe clasificado" para la documentación oficial del comité. Antes de terminar, les aseguró a todos que la administración de Bush tiene "bases sólidas" que informan su juicio sobre Cuba.
A las preguntas del senador Lincoln Chaffee (republicano por Rhode Island), Ford añadió: "Es con plena confianza que decimos que [Cuba] está desarrollando, y ha estado desarrollando, armas biológicas que le darían [a Cuba] una capacidad ofensiva bioarmamentista. Y que dicho esfuerzo es lo suficientemente serio como para que ustedes lo sepan. Si no lo fuera, si no lo considerásemos peligroso... hubiésemos estudiado la evidencia y llegado a la conclusión de que 'esto es puro cuento, y aquí no hay nada que reportar'. No lo hubiera mencionado en mi dis-curso del 16 de marzo, ni estaría aquí de nuevo diciéndoles a ustedes que Cuba tiene capacidad ofensiva bioarmamentista limitada, si yo no pensara que la información es lo suficientemente importante como para que ustedes lo sepan".
Como dice el viejo refrán: "¡A buen entendedor, pocas palabras bastan!"
Frank Calzon es Director Ejecutivo del Centro para Cuba Libre, en Washington, DC.
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