Panfilo
El Nuevo Herald
Publicado el lunes 21 de septiembre del 2009
MIRTA OJITO: Panfilo
By MIRTA OJITO
Habrá sido por la canción? Jama y Libertad. Comida y libertad, canturrea Boris Larramendi. El compositor cubano radicado en Madrid escribió la pegajosa melodía para la campaña por la libertad de Pánfilo, encarcelado el mes pasado en Cuba después que en estado de ebriedad declaró en un video de YouTube que en la isla hay hambre.
Pánfilo fue excarcelado el jueves por la noche y enviado a un programa de rehabilitación por 21 días. Después, según el gobierno, podrá irse a su casa, que no es lo mismo que estar libre.
Veteranos activistas de derechos humanos han sostenido desde hace tiempo que la publicidad y la presión funcionan, incluso en Cuba, uno de los pocos lugares del mundo donde un hombre puede ir a la cárcel por anunciar en un video de YouTube de 81 segundos que tiene hambre.
El 26 de agosto, unas tres semanas después de su arresto, un grupo de exiliados cubanos sin experiencia como activistas de derechos humanos iniciaron una campaña por la libertad de Pánfilo, www.jamaylibertad.com.
Más de 3,000 personas –desde París hasta La Habana y desde Nueva Jersey hasta Chile– firmaron una carta exhortando al gobierno cubano a poner en libertad a Pánfilo y a respetar el derecho a las libertades fundamentales de todos sus ciudadanos. La carta fue entregada el jueves en Miami a un representante de Juanes, el cantante colombiano que hoy da un concierto por la paz en La Habana.
¿Habrá sido por Juanes? No estaría bien tener a una estrella latinoamericana cantando en la Plaza de la Revolución, mientras Pánfilo se encontraba en una celda y la campaña internacional cobraba fuerza.
Quizá nunca sepamos por qué soltaron a Pánfilo. Lo que ahora es evidente es que el gobierno cubano ha rectificado un deplorable error con una rapidez inusitada. Eso es, si el gobierno cumple lo anunciado y trata a Pánfilo como a un alcohólico y no como a un paciente con trastornos mentales.
“Todo esto tiene que haber tomado al gobierno por sorpresa”, dijo Enrique Del Risco, escritor y profesor en Nueva York y uno de los organizadores de la campaña. “La campaña pegó mucho, muy rápido y la gente se entusiasmó mucho. Hubo gente que me preguntó: ‘¿Y por qué Pánfilo?’ Y mi respuesta fue: ‘¿Y por qué no Pánfilo?”
Juan Carlos González Marco, de 48 años de edad, más conocido como Pánfilo, se convirtió en una sensación de YouTube a fines de la primavera, cuando se paró frente a una cámara para declarar una verdad sencilla pero fundamental: lo que necesitamos es comida, sólo que dijo “jama”, en el lenguaje callejero cubano.
De arquetipo del borracho de pueblo, Pánfilo pasó a ser rápidamente un símbolo de los males que aquejan al pueblo cubano. En junio, en un segundo video, Pánfilo, sobrio, pide que lo dejen tranquilo. Si para algunos fue posible reírse con el primer video, fue imposible no conmoverse con el segundo. No se podía ignorar el miedo en los ojos de Pánfilo. Era un hombre temeroso del poder del Estado.
Y luego está el tercer video. La espontaneidad del primer video había desaparecido, y también la sobriedad del segundo. En su lugar hay una grotesca actuación de un borracho sin camisa anunciando una vez que tiene hambre y que lo más seguro es que termine en la cárcel.
Días después de que el tercer video apareciera en YouTube, el 28 de julio, Pánfilo fue arrestado y acusado de “peligrosidad”, un concepto draconiano que significa que tiene la posibilidad de cometer un delito, pero que aún no lo ha cometido. Lo sentenciaron a dos años de cárcel, una pena cruel, miope y que demuestra un desconecto total y absurdo con el mundo moderno.
Desde hace años, el gobierno cubano reacciona a las presiones del exterior liberando a presos políticos. Presidentes europeos, congresistas norteamericanos, escritores famosos han intercedido por prisioneros políticos como Armando Valladares, Ernesto Díaz Rodríguez y Angel Cuadra, de quienes tuvieron conocimiento gracias a campañas organizadas por un puñado de activistas por los derechos humanos. Pero pasaron décadas antes de que la mayoría quedara en libertad.
Eso fue antes de la Internet. Lo de Pánfilo es otra historia. Es posible que la Internet lo haya condenado y a la vez lo haya salvado. Su video en YouTube lo vio más de medio millón de personas.
Pero también por Internet se supo rápidamente de la noticia de su sentencia y su encarcelamiento y, aún más importante, se divulgó una campaña veloz que utilizó lo mejor de la tecnología.
Bastaron unos días para recoger más de 3,000 firmas a favor de Pánfilo. En los años 60 y en los 70, e incluso en los 80, cuando activistas como Frank Calzón, ahora en el Centro por una Cuba Libre, hacían campañas por la libertad de presos políticos, las comunicaciones entre Cuba y Washington podían tardar meses.
“Primero teníamos que enterarnos del caso cuando alguien nos lo presentaba”, dijo Calzón. “A Pánfilo lo conocieron en todo el mundo antes de que lo encarcelaran”.
También es posible que Pánfilo fuera la víctima perfecta. Pánfilo no era un activista por los derechos humanos, un disidente ni un intelectual. Era sencillamente un hombre. Un hombre negro, que tiene hambre y bebe demasiado. He ahí donde radica su poder y su debilidad.
El gobierno siempre ha sido intolerante con la disensión, pero es más cruel cuando el que disiente es negro. Los ejecutados más recientemente en Cuba fueron tres jóvenes negros que intentaron robarse una lancha para huir de la isla, hace seis años.
Pánfilo ha logrado escapar a ese destino. Nunca ha dicho que desea irse de Cuba. Lo que quiere es comida. Lo que necesita es comida, rehabilitación y libertad. Pero cuando salga de la rehabilitación, Pánfilo todavía no tendrá comida. Ni libertad.
Profesora de la Escuela de Periodismo para Estudiantes de Posgrado de la Universidad de Columbia, en Nueva York.
mao35@columbia.edu






February 18th, 2011 at 7:52 am
Muy buenas Mirta, he intentado mandarte un mail a la direccion que citas al final del articulo pero me ha saltado un error….
Por cierto muy buen post
Saludos.