ESPIAS QUIEREN CASA POR CARCEL
Jueves, 18 de Junio 2009
Los abogados de Walter Kendall Myers, un funcionario retirado del Departamento de estado de 72 años, y su esposa Gwendolyn, de 71, acusados de espiar para Cuba durante tres décadas, presentaron una moción para que el juez les deje salir de la cárcel y les confine a su casa, en espera del juicio.
La moción explica que el matrimonio pagaría por el monitoreo electrónico y que el hijo de Gwendolyn Myers, Brad Trebilcock, aseguraría que alguien estuviese con ellos las 24 horas del día. Asimismo, no se acerarían a la misión diplomática de Cuba en Washington, apenas nueve minutos de su apartamento, ni y su barco de 11 metros de eslora, anclado cerca de Annapolis, Maryland.
Los fiscales dijeron que los Myers hablaron con un agente encubierto del FBI sobre cómo les gustaría irse a Cuba un día y vivir en su embarcación junto a la isla, pues no necesitarían documentos de viaje. Dicen que los Myers son expertos en marinería y que la última marca en su calendario mostraba que planeaban irse navegando al Caribe en noviembre, sin fecha de regreso.
La pareja ha estado en una cárcel de Washington desde su arresto el 4 de junio.
El juez federal John Facciola aceptó la semana el argumento de la fiscalía de que los Myers deberían permanecer en la cárcel porque había riesgo de que escapasen del país. El dictamen de Facciola, dijo además que parecía haber enormes evidencias de que la pareja espió para Cuba y que el gobierno de la isla tendría motivaciones poderosas para ayudarles a escapar juicio.





