Recordando a las Madres Cubanas
El Nuevo Herald| 7 de Mayo del 2005
Por Frank Calzon
Mañana celebraremos el Día de las Madres. En Cuba, la fecha en que rinden homenaje a las madres, y a los logros artísticos, científicos y políticos de la mujer es el Día Internacional de la Mujer. En la celebración de este año Fidel Castro anunció la venta con descuento de ollas de presión. Un mensaje bien claro para las cubanas: su lugar es en la cocina.
Junto a la cartilla de racionamiento, la cocina es símbolo de la desesperación de las cubanas, especialmente en una sociedad dividida como lo es aquella. Mientras una pequeña –pero privilegiada– parte de la sociedad continua recibiendo remesas del extranjero, la inmensa mayoría pasa hambre y calamidades.
La comida no es el único problema en la isla de la represión política y el adoctrinamiento comunista. Durante su visita en 1998, Juan Pablo II exhortó a Castro a que respetara los derechos de los padres y a que dejara de enviar adolescentes a las ”escuelas en el campo” para trabajar en la agricultura. El Papa denunció los alarmantes niveles de promiscuidad en esas escuelas.
Las cubanas lograron el derecho al voto en 1940 y en los anos cincuenta lucharon contra la dictadura de Batista. Hoy Castro no permite elecciones libres e impide tanto las organizaciones independientes de mujeres como los sindicatos. La Federación de Mujeres Cubanas es un instrumento de la coerción del Estado y es liderada por la esposa del general Raúl Castro.
La Habana enuncio a bombo y platillo el derecho de Elián González –rescatado de un naufragio donde murió su madre en un intento desesperado por huir de Cuba– de volver con su padre a la isla. Pero Castro continua negando el derecho de una cubana a visitar a su hijo y a sus nietos en Argentina. El Presidente argentino trató de intervenir a favor de la madre, pero Castro mantiene rencorosamente a la doctora Hilda Molina y a su anciana madre como rehenes. La doctora Molina, una prestigiosa neurocirujana, ofendió al dictador al dimitir del Parlamento cubano como protesta por la política de salud que da un trato preferencial a los extranjeros, descuidando a los cubanos.
Castro solía presumir de los bajos índices de mortalidad infantil. Hoy continúa pregonando las bondades de su sistema de salud mientras construye la industria turística, pero los hospitales de primera clase están reservados exclusivamente para los turistas. Las clínicas y los hospitales que atienden a los cubanos carecen de lo más mínimo: rayos X, antibióticos o aspirinas. Las mujeres que tienen problemas con los embarazos son animadas a abortar.
En una economía donde todos trabajan para el gobierno y el salario medio es de 15 dólares al mes, la prostitución es una de las pocas formas de conseguir el dinero necesario para comprar comida, jabón, ropa y medicinas. El numero de mujeres que tienen la sensación de que el gobierno las esta empujando a la prostitución para mantener a sus familias va en aumento; la prostitución es una fuerte tentación que les abre las puertas a los hoteles, las playas, comidas adecuadas y otros lujos reservados para los turistas y ”sus acompañantes”. Castro solía presumir de haber erradicado la prostitución. Ahora se jacta de que las prostitutas cubanas son las más educadas del mundo.
Pero las cubanas continúan luchando por sus derechos. Madres y Mujeres Anti-Represión por Cuba (MAR) es una organización que trabaja incansablemente en Estados Unidos, Europa y América Latina por la libertad de Cuba. Las Damas de Blanco, esposas y madres de los demócratas cubanos presos, se visten de blanco y después de la celebración de la misa marchan por las calles pidiendo la liberación de sus maridos, hijos y hermanos. Castro las denuncia como ”mercenarias de los Estados Unidos” y envía turbas frente a la iglesia en La Habana para insultarlas. Pero ellas continúan su marcha: ejemplo de dignidad que simboliza el compromiso de las cubanas con la liberación política y económica de su pueblo.
Director Ejecutivo del Centro para una Cuba Libre.





